No hacen falta mil ojos para fijarme en tus detalles, tus sonrisas, tus miradas, ya que saltan a la vista. Como si fueras de gala con cada trapo que te pones. Incluso cuando, dando la espalda, te alejas luciendo tu larga y colorida cola, eres belleza encarnada.
La anécdota del teleférico y los cristales rotos
Anoche tuve un sueño de apenas unos segundos. Unas sillas de un teleférico se acercaban a una zona de "estacionamiento" de las mismas. Y justo cuando éstas llegaron al lugar "¡PLASH!", oí como si una bombilla explotara, eso sí, una bombilla enorme. Lo primero que hice fue asustarme y pensar que quizá alguien quería robar y rompió el cristal del portón, para poder meter la mano y usando la manivela abrir. Enseguida otro ruído, como si alguien manipulase cristales, que parecía proceder del patio común de vecinos. Pude apreciar por una ventana abierta que un hombre parecía recoger dichos cristales y echarlos en una bolsa. Y es que desde mi ventana se ven las ventanas de otros edificios, muy al estilo de La ventana indiscreta , y sacan mi lado más cotilla. Me tranquilizó pensar que no estaba siendo víctima de un robo y me volví a dormir. Lo que me extraña es como mi sueño, de alguna forma, se sincronizó con ese ruido. Creo recordar que antes de ver la...
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