A veces miramos algo y no sabemos lo que es ¿un mar? ¿el cristal de la puerta del salón o de la ventana de la cocina? Sin embargo, aunque nos encontremos confusos o perdidos en la vida, podemos pararnos y contemplar la belleza de ese desorden.
La anécdota del teleférico y los cristales rotos
Anoche tuve un sueño de apenas unos segundos. Unas sillas de un teleférico se acercaban a una zona de "estacionamiento" de las mismas. Y justo cuando éstas llegaron al lugar "¡PLASH!", oí como si una bombilla explotara, eso sí, una bombilla enorme. Lo primero que hice fue asustarme y pensar que quizá alguien quería robar y rompió el cristal del portón, para poder meter la mano y usando la manivela abrir. Enseguida otro ruído, como si alguien manipulase cristales, que parecía proceder del patio común de vecinos. Pude apreciar por una ventana abierta que un hombre parecía recoger dichos cristales y echarlos en una bolsa. Y es que desde mi ventana se ven las ventanas de otros edificios, muy al estilo de La ventana indiscreta , y sacan mi lado más cotilla. Me tranquilizó pensar que no estaba siendo víctima de un robo y me volví a dormir. Lo que me extraña es como mi sueño, de alguna forma, se sincronizó con ese ruido. Creo recordar que antes de ver la...
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